Columna de Opinión: “A 40 años de Alma Ata” por Ricardo Oyarzún

“En septiembre de 1978  se suscribió la Declaración Internacional de Alma Ata (Kazajistan), la cual enfatiza, bajo el lema “Salud para todos en el año 2000”,  la importancia de la atención primaria de salud como estrategia para alcanzar un mejor nivel de salud de los pueblos.
A cuarenta años de ese hito, la estrategia de Atención Primaria de la Salud (APS) es la política de mayor consenso internacional para garantizar el derecho universal a la salud.
 Hoy, el enfoque de derechos en las políticas públicas, centrado en las normas internacionales sobre derechos sociales, pretende devolverle a la estrategia de APS su sentido garantista del derecho universal a la salud. Esto como políticas de Estado con rango constitucional que garantice su sostenibilidad.
Esta estrategia considera tres componentes: la intersectorialidad, la participación social, comunitaria y ciudadana y, los servicios de salud.
Está centrada en los individuos, familias y comunidades, ajustándose al contexto político, económico y social de cada país. Busca el derecho a la salud universal y reducción de inequidades desde una perspectiva de determinantes sociales, económicos y culturales.
Esta estrategia implica la acción coordinada del Estado, las instituciones y la sociedad para el mejoramiento de la salud desde la promoción, prevención  y pesquisa precoz .
La meta de “Salud para todos para el año 2000” fue una orientación de la estrategia de APS cuyo sentido original se asoció  a procesos políticos y sociales. Así, la salud no puede separarse de los ámbitos sociales, culturales, ambientales y económicos y no debe circunscribirse a un sector administrativo burocrático del Estado y menos al mercado.
Esto implica una dimensión ética de la salud como un Derecho Humano, equitativo y solidario; una dimensión política con apego a los Objetivos de Desarrollo del Milenio y un rol de Rectoría en salud, de parte del Estado; una dimensión social asociada al desarrollo a través de la intersectorialidad como estrategia política y la participación ciudadana y; una dimensión sistémica.
 Hoy debemos repensar la APS en términos de la renovación del compromiso original: como enfoque político y eje del sistema de salud.
Así, cualquier sistema de salud integral debe apegarse a los principios de la seguridad social: Universalidad, Integralidad, Equidad, Solidaridad, Eficiencia, Participación y Sustentabilidad.”
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